jueves, 12 de agosto de 2010

Carta a García.


Autor: Elbert Hubbard.



Una carta definitoria es llevada por quíen sabe qué rutas indómitas, selváticas, que atraviezan la isla de Cuba, hasta las manos del General Calixto García, el cual nadie sabe exactamente donde se ubica. El hombre que emprende este relato es impulsado por la idea de su hijo, que le dice “que el héroe verdadero de la guerra de independencia de Cuba había sido Rowan” Solo este ser heroico tiene la capacidad de tomar la iniciativa, de no preguntar ¿Dónde está Garcia? Ni hacer “preguntas estúpidas”. Rowan emprende este cometido sin miramiento alguno, solo con el objetivo, solicitado por el presidente Norteamericano Mckinley, de llevar la carta a García.

Este fenómeno popular del género epistolar, data del año 1899, y aún persiste en el imaginario colectivo de una manera enigmática y eficaz. Afín a ciertas practicas oficiales y burocráticas, se ha introducido con pretensiones pedagógicas en instituciones técnicas y militares , ya que se trata de un texto anónimo masificado sin relevancia en el mundo de la gran literatura y de una ideologia marcadamente Burguesa, que tiene como fin la supervivencia de su mito.

Cuando Diego Cifuentes, joven trabajador en el sistema trasmilenio, prestó su servicio en la policia, en el modulo introductorio los distribuyeron en grupos de tres y un sargento les entregó fotocopiada, la carta a García, para sacar las ideas principales. Al incorporarse laboralmente al sistema transmilenio, tambien leyeron la carta a garcía, llevandola al teatro repetidas veces, Camilo representó el papel del presidente de Norteamérica, encomendando la misión a Rodwan de enviar una carta y recibiendo la carta que le enviaba García. Del contenido de la carta, me dice, no se sabe nada, porque se trataba simplemente de un sobre de utileria sin ningún contenido, vacío en su interior. Así como el sobre de la obra de teatro, el objetivo principal de este texto en apariencia filantrópico, es precisamente mantener la mente de los posibles aspirantes a ser “Rowan” en una vaciedad construida para cierta sensibilidad sin conciencia, sin distanciamiento crítico, que absorberá las ordenes del jefe prestamente, como unica posibilidad de llenarse de algo.

Que la carta era una orden de impedir la entrada a la capital de las tropas insurgentes de García, y que su respuesta era una negativa rotunda hacia el presidente Mckinley de aceptar la retirada, de eso, Rowan o nuestro neófito actor nunca se van a enterar, porque así como el contenido de la carta está vaciado de historia, ellos también corren por Cuba o por sus espacios cotidianos, sin memoria, reducidos al puro gesto.

BIzarro

Blogroll

Followers