viernes, 31 de julio de 2009

Citas.



"Mi revolución se dirige a la llamada armonía tipográfica de la página que se oponen al flujo y reflujo, a los saltos y estallidos del estilo que la unifica. De esta manera, en la misma página utilizaremos tres o cuatro colores de tinta, e incluso veinte modelos diferentes de tipografía, si fuera necesario. Por ejemplo: itálica para una serie de sensaciones uniformes o rápidas, negrita para onomatopeyas violentas, y así sucesivamente. Con esta revolución tipográfica y esta variedad multicolor de las letras busco redoblar la fuerza expresiva de las palabras. "

Marinetti, Manifiesto futurista.


"El sujeto entra en una crisis benéfica poque participa en una crisis histórica (y constitutiva) del signo. El sujeto es lo que los constantes procesos de resegmentación del contenido le hacen ser. En este sentido (aun cuando el proceso de resegmentación debe ser ejecutado por alguien, y se diría que siempre ha de tratarse de una colectividad de sujetos) el sujeto es hablado por los lenguajes (vervales y de otro tipo): no por la cadena significante, sino por la dinámica de las funciones sígnicas, Somos, como sujetos, lo que la forma del mundo producida por los signos nos hace ser."

Humberto Eco, "Semiótica y filosofía del lenguaje"

jueves, 30 de julio de 2009

Poetas in the house





Vicente Huidobro


Nació el 10 de enero de 1893. Su verdadero nombre era Vicente García Huidobro Fernández y pertenecía a una familia acomodada de la capital de Chile, Santiago. Incluso habría sido heredero del título de Marqués de Casa Real.
Antes de los 20 años ya había publicado cuatro libros marcados por un ánimo y un estilo deudor del modernismo de Rubén Darío, a quien siempre admiró. Se casó a los 19 años y luego partió a París, a partir de lo cual conoció, hizo amistades y/o colaboró en revistas literarias con artistas de la época como Pablo Picasso, Tristan Tzara, André Breton, Pierre Reverdy, Filippo Marinetti y un largo etcétera de autores y artistas plásticos de la vanguardia de principios del siglo XX en Europa, adalides y representantes de todo tipo de “ismos”: futurismo, cubismo, dadaísmo, surrealismo, ultraísmo. Huidobro se disputa con el francés Reverdy la paternidad de otro de tales “ismos”: el creacionismo. Los principales postulados de tal corriente de vanguardia puede resumirse así: el deber del poeta es crear: primero, crear; segundo, crear y tercero, crear, sin imitar a la naturaleza, sino en el sentido de imitar los procedimientos de la naturaleza: “Crear un poema como la naturaleza hace un árbol”.
También estuvo en España e incluso estuvo muy comprometido con la causa republicana durante la Guerra Civil Española de 1936. Luego, para la Segunda Guerra Mundial, Huidobro estuvo igualmente comprometido en contra del nazismo e incluso trabajó de corresponsal de guerra. Dentro de lo que tal vez podría llamarse “la leyenda huidobriana”, a su vuelta a Chile, Vicente Huidobro hacía gala de haber sido el primer chileno en entrar al bunker del Führer y haber traído consigo no sólo el teléfono personal de Hitler como trofeo de guerra, sino también una taza desde la propia oficina del líder nazi con ocasión de haber entrado los aliados hasta allí y provocado su rendición.


martes, 28 de julio de 2009

Cuentos de Wilson Díaz

VICIOS CERRADOS

“Descubrió sus blancos muslitos
Coronados por una rajita boba,
Imberbe y rosada”
Guillaume Apollinaire
Las once mil vergas.

La puerta de la habitación se encontraba entre abierta, el baile de sombras caían en la cama desapareciendo sobre los extremos de las sabanas.

El inquietante ruido de la máquina de escribir aceleraba el ritmo de mis dedos, aprisionados en las teclas rojas oscureciendo mi oficio creativo, para escribir estupideces acerca de un informe postizo, que daba asco redactar. “Abusos Sexuales En La Infancia”.

El reloj marcaba las seis en punto de la tarde. Había perdido cinco horas de completa eyaculación literaria satisfaciendo un deseo que viajaba en mi pensamiento atafagado entre un impulso hormonal muy anormal, pero que supuraba un final excitante, oculto y para nada convencional. Las horas se suicidaban en el cesto de la basura tropezando con los segundos, de un día que se tornaba inútil.

El cigarrillo como analgésico narcótico, tranquilizaba una ansiedad que no lograba definir, el humo que salía devoraba las comisuras de mis labios, mi sucia mano prendió la lámpara de copa para tachar con brusquedad objetivaciones demasiado frígidas.

A tres pasos escuchaba los pequeños gritos de la legión infantil, saltando y saltando como poseídos por un demonio hermafrodita; me levante de la silla de cuero, mis gónadas subían y bajaban transportándome al pasado del árbol genealógico de los Claudio,

encarnando a Tiberio, el tiburón que saciaba su perversión colocándose de pie en la mitad de su piscina donde nadaban sus peces humanos, desnudos con su carnita esperando al acecho una mordida en sus nalgas.

Mi ambición sexual era incontrolable, me la estire detrás de la puerta, una gota escurrió por fuera de mi pantalón, me la guardé y salí en busca de mis presas.

Invadí la habitación de sombras donde cambiaba la silueta negra en un manojo de carne viva; Vanessa me dirigió una sonrisa suspicaz, era rubia, delgada, su bicicletero rosado apretaba su almendrita; su culito estaba creciendo.

__ ¿Quieres jugar al pescado Cao Cao?

__Sí, contesté, complaciente.

__ Debes adivinar un tragapalabras, de lo contrario no participarás en el juego.

Musito Vanessa, atrapando con su mano su rubia cabellera, luego la soltó a un costado de su cuellito virgen. Su mirada era para mí sugestiva, exquisita, quise actuar con malicia pero Vanessa se me adelanto recitando un barullo de palabras:

“Busca algo…se que busca algo…

Todavía no lo encuentre…

Te regalo esto si lo quiere… Es mío.”

No agüanté ni un minuto más, la tome por su cintura, acariciando el dorso por encima de sus acostumbradores, quería ya ser mujer.

__ Quítate la prenda_ le dije a Vanessa para conocer tus escamas, debía ser muy inteligente y ella muy ingenua, esa actitud me excitaba.

No permitiría que nadie se interpusiera, así que opte por derribar su muñeca de porcelana, divorcié de mi cuerpo los zapatos, el pantalón, el calzón color crema tradicional; no me desabotoné la camisa, la tiré como si fuera una camisa más, solo me deje los calcetines tobilleras, mis pies eran sumamente horribles y a Vanessa le podría incomodar renunciando a mi deseo.

Que delicia se manifestó cuando arroje el bicicletero, roce mis dedos en su conchita calva, sin ningún rastro de contacto sexual; la hice acurrucar encima de mi falo.

__Vane abre tu coñito. Quiero ver el futuro.

__Pero si tú aún no has adivinado el “tragapalabras”. Contesto Vanessa.

__ No importa, con el tiempo lo sabré. Vocifere entre dientes.

Le metí mi dedo juguetón, luego la senté sobre mi rostro para que los cuatro labios cantaran con el pliegue rojo de mi lengua, como si fuera una penetración oral.

Vanessa cabalgaba con timidez, gemía casi llorando, mis manos se trenzaban sobre sus muslos, la seda de su piel me aceleraba la vena pineal, el corazón de mis gónadas latía erizando mi vello sudoroso.

Un grito bestial pronuncio la tierna boca de Vanessa mi falo se abría camino produciendo un dolor sumiso de niña penetrada, no llores mi niña un poco más y descifrare tu tragapalabras hay que esperar, no seas rebelde.

Manipulaba su cuerpo como un titiritero, mi muñeca se inclinaba, estremecía su cuerpo, sus ojos grises estaban desorbitados; como si su cabeza fuera a rodar.

Enana de trapo relájate ahora en adelante seré la piraña de tu cuerpo. La mordí, mi falo eyaculaba placer junto a un hilo de sangre que tinturaba con frenesí mis piernas, las de ella, las del universo pedofilico que burbujea placer, aberración, miedo al ser descubierto, adrenalina que corre por las venas. Vanessa deseaba huir, enloquecía, no podía dejarla ir agarre su dorada cabellera, le escupí en la cara tenía que calmarse; al fin llegue a mi orgasmo no sé si ella llego al suyo, no me importaba, mi para filia era unitaria donde el cuerpo respira y transpira una perversión solitaria pero que requiere de un componente infantil para que culmine sublime, perfecto.

La empujé como un trapo usado, salí sin mirarla mucho menos sin limpiarme y sin limpiarla a ella. Debía continuar el informe. Mi pensamiento era más lucido, trabajaría tres horas transcribiendo y juntando definiciones sexuales, haciendo más elocuente la descripción. Detrás de la puerta se escuchaba el gemido de un bicho extraño, era Vanessa, un gesto burlón nació de mi rostro creciendo en un apetito facial, Tiberio volvía a la tumba del pasado, sentí menos pesadez en la barbilla, era de nuevo yo mismo el periodista falso, sin futuro y con un racimo de perversiones creciendo desaforadamente en su cabeza.

Sacudí la cajetilla, un cigarrillo abortaba del papel, lo atrapé entre mis dedos con calma, lo acaricié luego lo llevé a mis labios, entendiendo claramente el tragapalabras, la almendrita de Vanessa era la íntima adivinanza. Aplasté el cigarrillo contra el cenicero, seguí en el informe, tenía que finalizarlo.

Pasaban los días y Vanessa no me dirigía la palabra, eso me irritaba, no almorzaba en el comedor y por la noche prefería cenar en la cocina, que falta de educación murmuraba enojado, pero al final no le daba mucha importancia, sólo decía: “mientras respiro espero”. Al cuarto día de la semana me encontraba muy atareado con otro informe, “Prostitución Infantil”, alguien tocó en la puerta era Vanessa.

Deseo jugar a las escondidas cuenta hasta diez y me ocultaré en tu cuerpo, mira he traído un amiguito, se llama Mateo y se muere por jugar contigo.

lunes, 27 de julio de 2009

Poemas de Yesidt Pabuence

Sentencia

Cuando no me queda
más alternativa
salgo con mi paraguas
a llorar la realidad


***

Boga ausente
a Candelario Obeso

Qué extraño
el remo se aleja
dejando montoncitos
en el mar

***

De un grito corren a estrellarse


Con la uña sucia
raya la piel lechosa
de la papaya como midiéndola
introduce su dedo agusanado
y de un tirón
le saca los ojos

***

Regalo

Es inútil
rompe el papel
abre la caja
un payasito sonriente

A dónde acomodar esta
maldita porcelana

***
Otredad

Desnudo
cuando todos dormían
en la lentitud del viento
pálido recitaba versos
a la noche

Indiferente
sonreía al mundo
que tanto odia

***

Presencia

Te sientas distraída
abres y cierras las piernas
ritmo sensual
levanta tu falda

Caliente te siento
entre mi bragueta

Poemas de Wilson Diaz

PARANOIA


A ellos, los que eran rebeldes.


Ancianos rockeros
Recostados en un batallón de discos


Osamentas de baba
Apuñetean las hendirás de sus muelas


La psiquis del vino
Gravita en miles de retretes

Se hiela en la nuca
El tatuaje


Grito de baldosa
En sus ojos
Nutren
El aturdimiento
Agonizando el espectro
Del desenfreno

Rostro mordiendo
La sangre que se arrincona
Entre las quince espinillas
Cercando la pulsión arremolinada
De la barbilla


Golpe en el redoblante de batería
Golpe de nudillos en la cabeza
Golpe en la espeluznante melena
Golpe de distorsión
Golpe de anillos
Golpe de uñas
Golpe de botas


En pedazos el labio
Fracturada la chamarra
Castigo del infierno entre sus entrañas



El vomito acribilla la mesa
Finalizando el concierto

Una sombra se inclina
Amarrando los cordones
De sus botas de niebla
Y cuando levanta
La cabeza
La puerta le cierran.



RUINA





El poema.
Se enmudece.
Mordiendo
El incisivo
De mi deseo.



Tropieza
Con mi lengua.
Hundiéndose
En la
Garganta.



Las
Palabras.

Se estrangulan



Las frases
Cayendo, precipitadamente.
En el vacio del hambre.



Aglutinante estofado
De la risa
Vomitando
En un burlón
Gesto volcánico
Entre tu mirada
Felina.



Me pellizca.
El miedo.


La zozobra del fluido
Amotinado
Interceptando mis instintos.



Los zapatos
Rotos
Me observan
Con odio.


Los pelos
De la barba
Se burlan
De mi rostro.

Solo abrigo
Entre
Mis
Dedos
El
Arrume
De papeles
Viejos.


Cansados
De sus
Fallidos
Suicidios.

viernes, 24 de julio de 2009

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